El 2016 será un año de expectativa para los aficionados y de objetivos por cumplir para los tenistas ecuatorianos. El reto es que los jugadores logren dar el salto y competir con mayor regularidad y buenos resultados a nivel de torneos Challengers y ATP.

Giovanni Lapentti, de 32 años, en 2013 volvió al circuito después de dos años de ausencia. Actualmente es el número 1 de Ecuador, pues mantiene la mejor posición en la ATP (Asociación de Tenistas profesionales). El ranking le permite entrar directamente a challengers y ATP.
Gómez (24) y Escobar (26) tienen algo en común: encararon el tenis profesional después de realizar estudios universitarios. Tienen condiciones para seguir mejorando el nivel y meterse en el circuito con mayores logros. En 2015 ambos jugaron torneos de nivel Future obteniendo títulos la mayoría de las veces y alternaron con participaciones en torneos Challengers.
Endara, de 27 años, viene luchando por mantenerse en el circuito y este año ha conseguido estabilidad y algunos progresos. Termina el año atravesando la barrera de los 400 en el escalafón mundial. También obtuvo un título a nivel Future. Vale anotar que, en el circuito, son muchos los tenistas que han extendido su carrera más allá de los 30 años.
Gómez, Escobar y Endara aspiran a dejar de jugar torneos Futures pues consideran que tienen la habilidad y la confianza necesarias para plantearse objetivos superiores.
La primera meta debería ser lograr títulos a nivel de Challengers y, después, acceder a cuadros principales de torneos ATP y jugar fases de clasificación de Grand Slams.
En cuanto al balance por equipo, podemos asegurar que fue un buen año pues se consiguió mantener la categoría en el grupo I de América, sitio de privilegio en la zona que deja abierta la posibilidad de seguir avanzando en el cuadro hacia el grupo mundial. Los ecuatorianos conocen lo que significa jugar los Play Off de Grupo Mundial y bien podrían repetir la experiencia. La primera ronda coloca como favorito a Ecuador frente a Barbados.
Finalmente, valdría la pena hacer otro balance:
Si bien se sumó un torneo ATP para el país, que atrae figuras de talla mundial, se resignaron torneos que permiten el surgimiento de nuevas figuras nacionales. Se dejaron de organizar los Futures en el país (las causas son materia de otro análisis) y solo se mantuvo el Challenger de Guayaquil.
Los tenistas locales tenían la posibilidad de obtener importantes puntos para el ranking gracias a los futures y challengers que se realizaban en su casa.
El tenis juvenil siempre representará una esperanza ya que nuevos talentos se perfilan en torneos nacionales y locales. Afortunadamente se mantienen los torneos ITF y COSAT que se realizan año a año y permite, a los jóvenes, roce internacional dentro de su país.
La popularización del deporte seguirá siendo una de las tareas pendientes para el próximo año.

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