Carlos Aguilar, es ingeniero comercial, entrenador y árbitro de tenis, pero no en ese orden! El árbitro general del IV Nacional Absoluto que se culminó este domingo en Manta, conversó con Global.
Aguilar ha estado vinculado al tenis desde 1992. En esa época estudiaba en su natal Babahoyo y viajaba a Guayaquil para entrenar con Andrés Gómez y Ricardo Ycaza.
Además de jugar al tenis le gustaba conocer y aprender su reglamento y por eso se capacitó en esa materia.
“Ese año resulté seleccionado para representar a la provincia de los Ríos como jugador en los Juegos Nacionales y, al mismo tiempo, la Federación Ecuatoriana me convocó como árbitro”, cuenta. Eligió jugar porque pensó que, para asistir como “juez”, tendría otras oportunidades. Y acertó.
No tiene rango ITF (Federación Internacional de Tenis), pues el inglés indispensable para escalar en el mundo del arbitraje no ha sido su fuerte. Sin embargo conoce las reglas a la perfección y su trayectoria le ha valido para estar presente en torneos importantes que se han jugado en el país. En 2014 fue designado como Supervisor del torneo Máster de fin de año organizado por la FET.
“Como no hay muchos torneos al año, el trabajo como árbitro lo complemento con el de entrenador”, explica Aguilar. Su objetivo es fomentar el desarrollo del tenis en Babahoyo.
Por los noventa inició una escuelita de tenis en una cancha del Colegio Eugenio Espejo, gracias al apoyo del club 4 de mayo, y así empezó a dar clases como profesor de tenis.
“Estoy muy contento porque valoran el trabajo, intento llegar a la gente, sin prepotencia y autoritarismo, me gusta ayudar a la gente, a los padres y a los jugadores, que son de alguna manera el “cliente”, describe Aguilar.
“Sabemos que Guayas y Pichincha son potencias pero queremos que el tenis en Babahoyo crezca. Pedimos el programa de tenis para la inclusión que promueve el Ministerio del Deporte, pero decidieron llevar el programa a Quevedo, me propusieron la coordinación y no pude aceptar por cuestiones de logística”, narra el entrenador que, actualmente, tiene niños en etapa formativa, entre 7 y 11 años, en la escuela ubicada en Babahoyo.
Utiliza sus conocimientos de ingeniería comercial para administrar y publicitar la academia que lleva su nombre y, confía, muy pronto produzca tenistas competitivos.

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